Autor: Fernando J. Lozano

Coautor: Fernando S. Lozano

Hoy en día las empresas están expuestas a distintos factores tanto internos como externos que representan un riesgo para la operación y generan incertidumbre entre sus grupos de interés, principalmente a sus inversionistas.

Como consecuencia de los cambios que vivimos en el mundo, surge la necesidad de que las organizaciones administren de manera mas consiente y consistente el riesgo corporativo. El hecho de identificar un riesgo no significa que la probabilidad de que ocurra sea cero, pero si se puede mitigar el efecto de este.

Hoy es 23 de marzo y me atrevo a decir que hace un par de semanas atrás, en México veíamos lejana la necesidad de que tuviéramos que migrar nuestra operación de la oficina a la casa por el tema del COVID-19. Y con ello surgen distintas preguntas de los directivos de las compañías como: ¿Estamos preparados para esto?, ¿Contamos con las plataformas adecuadas?, ¿Seremos eficientes?, ¿Se lograrán los objetivos? Ciertamente esto es un riesgo para la organización, que en la mayoría de las ocasiones no se tenía previsto.

Aquellas organizaciones que tuvieron que optar por hacer home office para salvaguardar la integridad de sus empleados y que nunca lo habían hecho apenas se darán cuenta de la respuesta de las preguntas anteriormente expuestas. Pero aquellas organizaciones que tienen dentro de su ADN esta cultura podrían estar menos preocupadas en si su empleado será eficiente o no y estarán más ocupadas en la operación del día a día.

Ciertamente esta modalidad de trabajo no funciona para todos los perfiles de trabajadores ni para todos los puestos, pero en la medida en que la empresa desarrolle herramientas para que el empleado pueda adquirir la habilidad de trabajar desde casa, el riesgo disminuye.

¿Qué estrategias podemos llevar a cabo para fomentar una cultura eficiente de trabajo en casa? Primero, se puede desarrollar una serie de recomendaciones que el empleado puede adoptar para que sea eficiente realizando sus funciones en casa y promoverlas con los empleados.

Hoy podemos ver en las redes sociales empresariales muchos ejemplos como: no trabajar en pijama, tomar una ducha y vestirse como si uno fuese al trabajo, crear un espacio de trabajo como si fuera la oficina, mantener un horario de trabajo regular, elaborar una rutina de preparación para el inicio de trabajo (ej. preparar tu café), mantenerse en cercana comunicación con el equipo, posterior a la rutina laboral ya establecida, desarrollar tus actividades en casa e inclusive practicar alguna actividad que sea de tu gusto para despejar la mente.

Segundo, habrá que implementar el home office con aquellos puestos cuya naturaleza de trabajo permita que el empleado realice esta actividad, conforme se vaya evaluando la eficiencia, se deberá se aplicar alguna mejora en el proceso como implementar herramientas de comunicación, de planificación de actividades, etc. con el objetivo de perfeccionar esta práctica.

Tercero, se puede implementar con el resto de los puestos, haciendo pruebas para aplicar la mejora continua en cada paso tomado por la organización.

Existen muchas plataformas que pueden ayudar a tu organización a tener una mejor comunicación, planeación de actividades e inclusive a medir las horas que el empleado estuvo conectado. Cada organización deberá evaluar sus necesidades y adoptar las plataformas que cumplan con sus requerimientos.

Como toda aplicación de mejora en los procesos, requerirá tiempo y de la metodología de sistemas de gestión basados en el ciclo Deming, planear (plan), hacer (do), verificar (check) y actuar (act); todo esto englobado en un circulo continuo de mejora de los procesos. Cada organización opera en un contexto diferente y por ello debe de adoptar las medidas que mejor se adapten a la empresa.

Hoy las empresas se exponen a varios factores con sus empleados como el que vivimos con la pandemia del COVID-19, pero no solamente eso, riesgos psicosociales, enfermedades, accidentes, etc., que a veces nos exigen adaptar nuestros modelos de operación con nuestros empleados, e inclusive nuestros modelos de negocio.

Albert Einstein una vez dijo: “Si hacemos lo que siempre hemos hecho, no llegaremos más allá de donde siempre hemos llegado”.

Hoy nos toca ser disruptivos en la manera en la que operamos, para garantizar la continuidad de nuestro negocio. Nos toca evaluar riesgos antes no vividos y desarrollar estrategias que los mitiguen sus efectos.

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