Autor: Fernando J. Lozano

Cuando era pequeño disfrutaba ver programas sobre el planeta tierra, desde que tengo memoria, he tenido un gran asombro por las maravillas que habitan en él; podía pasar horas sentado frente al televisor, pasmado ante lo que tenía frente a mis ojos.

 Dentro de mis programas favoritos era el de “La tierra sin humanos”, programa que transmitían por “History Channel”. En este programa mostraban que era lo que acontecía con la tierra sí de repente el humano se esfumara; en pocas palabras lo que sucedía, era que el planeta borraba el rastro del humano, volviendo a su estado natural. Lo que me asombraba de este programa era la capacidad de la tierra para restaurarse en un tiempo tan corto, era algo de no creerse. Pero hoy, me doy cuenta de que lo que veía no era nada descabellado. En la actualidad, podemos darle nombre a este fenómeno, el cual se le conoce como resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de un organismo o sistema de volver a su estado de equilibrio en donde su función sea la más optima. Es claro que es un término que puede aplicarse en distintos pilares de la ciencia, como en la ciencia de la psicología humana, cuando un humano logra la estabilidad emocional después de un suceso que afecte sus emociones. Se puede aplicar en las ciudades, cuando estas son afectadas por fenómenos naturales, en este caso sería la capacidad de la ciudad de volver a operar como lo hacia previo a la catástrofe. Pero, también podemos referimos a la resiliencia en materia ambiental, que podría ser cuando un ecosistema que haya sido impactado negativamente por un desastre natural u ocasionado por el humano pueda volver a un estado más armónico.

Hoy el humano ha tenido que suspender la mayor parte de su economía y con ello la operación de distintas actividades que tenían un impacto negativo muy significativo para los ecosistemas de la tierra; esto debido a la crisis de salud que estamos viviendo en todo el mundo. Pero debemos de ser realistas, el humano se ha tenido que detener, pero la tierra sigue su curso natural, y con ello, su capacidad de resiliencia ante estos impactos. Y eso que veía en la televisión, que parecía ser algo que nunca pasaría, esta empezando a suceder. Ríos, lagos que se limpian, bosques que descansan y empiezan a florecer, los animales empiezan a ganar nuevamente su terreno y algo aún más asombroso, la recuperación de la capa de ozono debido a la disminución de la contaminación a nivel global.

Esto nos habla de que la tierra tiene una alta capacidad de restauración, a lo cual nos podemos referir de una manera más técnica como “resiliencia”.

Hoy hablamos de un virus que no se ve, pero que ha desencadenado una crisis que no tiene precedentes, ha causado miles de muertes y ha derribado a los mercados como nunca. La tierra toma su primer respiro después de muchos años, mientras muchos humanos su ultimo aliento.

Sin el deseo de sonar despectivo y hablando metafóricamente, podríamos decir que el planeta tiene un virus, el cual podríamos decir que somos nosotros. Así como nosotros luchamos con estos organismos, lo esta haciendo la tierra. Pero hay algo que nosotros podemos cambiar, la forma en la cual desarrollamos nuestras actividades y vivimos el día a día. Tratando de ser más amigables con la tierra, buscando un desarrollo sostenible.

No se trata de no construir, no usar el coche, no usar plásticos, generar cero residuos o no usar energía que provenga de fuentes no renovables, se trata de ser consientes con nuestro consumo, usando solo lo necesario y que lo que usemos, le demos un fin de vida útil lo más responsable posible. Debemos buscar primeramente reducir nuestro impacto en la manera en la que sea posible, seguido por compensar los posibles daños que podamos ocasionar al planeta y por último ser consientes que no somos los únicos seres vivos que vivimos en este planeta.

Este no es un artículo en donde les recomendaré que acciones tomar para ser amables con nuestro planeta, puesto que en internet podremos encontrar muchas opciones, no todas se adecuan a nuestro estilo de vida, por ello, los invito a que investiguen más sobre que pueden hacer y adopten poco a poco aquellas cosas que estén dentro de sus posibilidades. Puedes empezar buscando lo siguiente: ¿Cómo ser sustentable?

Siempre recordemos que nuestro planeta se encuentra en una constante adaptación, tiene una alta capacidad de resiliencia. ¿Nosotros tenemos esa misma capacidad?