Escrito por: Fernando J. Lozano

El cuerpo humano simplemente es fascinante y misterioso; no cabe duda porque podremos encontrar más información segura sobre el comportamiento de otros seres vivos u objetos que la de nuestro propio ser. Y vaya que hay mucha información respecto al cuerpo humano y su funcionamiento, ya que, de no ser así, no tendríamos los avances tecnológicos y científicos en la rama de la medicina y la psicología humana.

Pero cada día me asombra la infinidad de correlaciones que nuestro cuerpo puede llegar a tener, más allá de las funciones mecánicas y cognitivas respecto a las actividades que podamos desarrollar en nuestra vida cotidiana.

En algún punto de nuestras vidas habremos hecho algún acto de bondad, con el objetivo de ayudar a alguna persona. Este acto nace de entender las necesidades del otro y poder ayudarlo a satisfacerlas, podemos decir que practicamos la empatía. Pero, ¿a caso sabías que este simple acto de bondad tiene una estrecha relación con una hormona que todos los humanos generamos?

Las personas que estudian al humano, ya sea psicólogos o médicos la conocen como “oxitocina”. Es una hormona con muchas funciones, muchas de las cuales aún no se conocen; al hacer una búsqueda en internet lo primero que encontraremos es que esta se relaciona con la hormona que “inyecta esa fuerza que da forma al afecto” (Valeria Sabater, 2018). También es la encargada en desarrollar empatía y confianza, la que genera un vínculo de amistad con la otra persona y de que seamos generosos y altruistas.

Tiene dos funciones en nuestro sistema, ya que funge como hormona, pero también como neurotransmisor, los cuales son biomoléculas, cuyo objetivo es transportar información de una neurona a otra y esto se logra gracias a la sinapsis (proceso que permite la comunicación entre dos neuronas, como un lanzamiento de un objeto del punto “A” al punto “B”. Para que suceda esto, se necesita energía) (Oscar Castillero). La oxitocina se produce en el sistema nervioso central; nuestro cuerpo la produce y luego la excreta en nuestro torrente sanguíneo cada que la necesitamos.

Existen más de 60 neurotransmisores (Jonathan García), pero nace mi interés hacia la oxitocina por varias razones. Una de ellas se relaciona con que la empatía debe ser una pieza fundamental para estos tiempos de COVID-19. Hoy más que nunca requerimos tener esa conexión armónica, a nivel personal y recíproca con nuestros empleadores.

Las empresas socialmente responsables desarrollan actividades de altruismo para apoyar a comunidades vulnerables con el soporte de sus empleados, tales como cuando se recolectaron víveres para las víctimas del sismo en CDMX el 19 de septiembre del 2017. Demostrando el poder de los mexicanos cuando se trata de ayudar al prójimo. ¿Ya entienden ahora a lo que me refiero?

La responsabilidad social de las empresas no podría funcionar como tal, si no estuviesen conformadas por personas, las cuales tienen sistemas complejos, llenos de empatía ante las crisis que viven un par o miles de individuos.

Esta pandemia está generando estragos, pero debemos de mantener la calma, cuidarnos a nosotros y a las personas con quienes interactuamos en este tiempo de cuarentena. Si tienes la dicha de estar haciendo “home office”, realiza tus actividades en la mayor parte posible y busca ideas que puedan ser útiles para mantener la operación de la compañía o bien en cuanto a la optimización de tu trabajo una vez que regreses a la operación habitual. Ya que, si no tuviste este privilegio y tienes que salir a trabajar, procura reducir el riesgo de contagio, acatando con las recomendaciones que ha publicado la OMS, portar cubre bocas, lavarse las manos y/o usar gel antibacterial, limpiar los espacios de trabajo, mantener la distancia, portar guantes y ducharse al entrar de nuevo a nuestras casas.

Sí, es duro saber que las empresas tengan que reducir los gastos pagando menos a los empleados, lamentablemente los estímulos fiscales no son de gran ayuda para evitar esto. Pero volvamos a la empatía y pensemos que probablemente la reducción de los sueldos de pie a que cuando regresemos a las oficinas, podamos ver a la mayoría de las personas con las que en más de una ocasión nos compartieron aquel documento que necesitábamos o nos apoyaron con el pago de un servicio requerido por tu área.

Y para aquéllas caras que no podamos volver a ver debido a las pérdidas de relación laboral, necesitamos empatía para regresar con todo el ánimo de trabajar y reactivar la economía, generando empleos. Esto porque las empresas están interconectadas entre sí por una mano invisible, la cual los economistas conocen como “oferta y demanda” de los productos y servicios. Hoy la demanda de algunos productos ha disminuido y por ello la desaceleración en la economía de México y el mundo.

El cuerpo humano es complejo, las correlaciones que puede tener con su entorno son simplemente infinitas. Deja que tu cuerpo produzca oxitocina, que domine la empatía gracias a este neurotransmisor y hormona. Detente, respira 10 veces y cuantas ocasiones sea necesario, y admira la capacidad del humano para levantarse de esta crisis.