Durante el mes de julio, se celebra una campaña a nivel mundial llamada «Julio Libre de Plástico» con el propósito de reducir los plásticos de un solo uso durante el mes. Esta campaña abre una ventana de oportunidad para modificar nuestros patrones de comportamiento y consumo.

Actualmente, nuestra sociedad se encuentra en una era de sobreconsumo (el uso excesivo de bienes y servicios). Estos productos vienen con un alto precio ambiental a lo largo de la cadena de producción, desde un uso intensivo de recursos y materia virgen en los procesos de fabricación, hasta la generación de desechos de productos que no volverán a ser utilizados.

Esto ha contribuido a los desafíos ambientales que se enfrentan en el mundo, porque la producción anual de plásticos ha llegado hasta 360 millones de toneladas, de los cuales solo se recicla el 9%, el resto terminan en el mar, ecosistemas terrestres y vertederos (rellenos sanitarios). Esto no solo afecta al medioambiente, también afecta a la sociedad debido a que se han hallado micropartículas de plástico en los alimentos, lo cual ha desencadenado encontrar plásticos en los cuerpos humanos. En el aspecto económico, los plásticos en el mar tienen un costo de 33,000 dólares por tonelada al año. 

El plástico es algo esencial en nuestro día a día, a pesar de esto sus características de alta resistencia (baja biodegradabilidad) y la combinación de malos hábitos de uso, lo hacen muy dañino al llegar a los ecosistemas. La principal problemática se centra en los plásticos de un solo uso, con un corto uso y rápido desecho. Estos constituyen en su mayoría materiales de empaque, que provee de distintas funciones como garantizar la calidad en la comida o atraer a consumidores (mercadotecnia) por lo que se están discutiendo diferentes alternativas para reducir el consumo de plástico a opciones más sustentables y económicas.

¿Te unes al reto de las R´s?

Rechaza:

Antes de hacer una compra, preguntarse si es necesario, si se pueden reutilizar otros productos ya hechos o si hay una alternativa hecha de materiales reciclados o sustentables. Comprar ropa de segunda mano y otros productos contribuyen a que se generen menos desechos. 

Reducir:

Reduce la compra de botellas y/o vasos desechables trayendo tu propio termo. Igualmente, llevar tus bolsas de tela para transportar las compras del supermercado, te ayudarán a evitar el uso de 400 bolsas plásticas al año. 

Reusa:

Los productos de plásticos lo más que se pueda o llevarlos a un lugar para evitar que estos terminen en vertederos o en los océanos. Los contenedores plásticos son una gran alternativa para reusar este material, ya sea para guardar los alimentos en el refrigerador o transportar la comida al trabajo/oficina.

Recicla: vende todos los materiales que te pueden comprar en las recicladoras; también los puedes dejar en centros de acopio cercanos a tu casa.

Por último, te motivamos a que investigues las prácticas de tu espacio de trabajo para reducir la cantidad de plásticos de un solo uso que se utilizan. Para garantizar esto se pueden hacer las siguientes preguntas:

  • ¿Realmente necesitamos adquirir este artículo de plástico de un solo uso?
  • ¿Se puede adquirir sin envases de plástico de un solo uso?
  • ¿Se puede hacer el mismo artículo con contenido reciclado, cerrando así el círculo?
  • ¿Se puede reducir el embalaje comprando a granel?

Es importante revisar los plásticos de un solo uso que se desechan en una organización, por lo tanto esta auditoría permite identificar los productos que se utilizan en la empresa/hogar y poder determinar soluciones efectivas y alternativas sustentables.

No olvides que puedes involucrar a tu comunidad para formar parte de Julio libre de plástico. Habla con tu círculo cercano, familiares y hasta con el gobierno local para tomar acciones para reducir los desechos plásticos.

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